Lugares


Casa de la Hidalga

De sabor historicista, obra del siglo XIX, es prototipo de casa de labor de ricos hacendados.

Pasear por las calles y plazas de La Calzada de Oropesa es admirar bellos ejemplares de viviendas blasonadas, como la de Tebar, magníficas portadas, bellas rejas y un bonito viacrucis. Pasear por sus calles es regocijar la vista y sentir ese silencio grave de los pueblos castellanos, a veces roto por le aleteo de tantas y tantas cigüeñas que en el tejado de la Iglesia y en otros lugares de la villa anidan.

Casa de los Presbiteros

Las muchas fundaciones y capellanías con que contó la parroquia, convento y hospital, hizo que el cuerpo eclesiástico de la villa de La Calzada de Oropesa fuese muy numeroso y la casa donde residían fuese decorosa.

Obra realizada en el siglo XVI de estilo renacentista, sillería de granito y mampostería toledana, con magnífica rejería y un curioso pensil.

Hospital del la Misericordia

También conocida en La Calzada como Casa de la Castilla. Aquí pasó desde 1674 el hospital de la Misericordia, al comprar una casa de la familia Herrero donde se alzó este nuevo hospital levantado por el conde de Oropesa. Es obra del siglo XVII y XVIII de excelente traza arquitectónica.

Tras la Desamortización fue vendida a particulares. El edificio se encuentra situado en una de las calles principales de La Calzada, la calle Ramón y Cajal, que desemboca en la misma plaza del pueblo, y en la que se encuentra también situado el ayuntamiento.

Bar Luengo

Para inaugurar esta sección no puedo hacer otra cosa que hablar en primer lugar del establecimiento por excelencia para tomar las cañas, se trata del Bar Luengo, más conocido por mí como "El Manolo" o "La Esther", que son las personas que lo regentan actualmente con la ayuda de sus hijos.

No hablaré de lo bueno que resulta entrar a un bar y que nada más entrar y de un solo vistazo conozcas todas las caras que te rodean, es una sensación que a mí personalmente me reconforta... "todos nos conocemos". Lo más destacado de este Bar situado justamente en la plaza de La Calzada son las cañas y los aperitivos con las que las acompañan, por no hablar de la posibilidad de saborear estos manjares en mitad de la propia plaza mientras los más pequeños corretean por ella, montan en bicicleta, juegan al balón o se mojan en el pilón.

Así el Bar Luengo es el establecimiento de visita obligada si queremos probar lo que son las mejores cañas de cerveza que he tomado en toda mi vida.